
Microbiota y cáncer: dos interpretaciones de una misma relación
La relación entre nuestros microbios y el cáncer es un campo de investigación reciente que crece día a día. El principal foco de las investigaciones, desde la mirada bélica oficial, está en generar tecnología para "combatir" al cáncer.
Sin embargo, quienes estudiamos las 5 Leyes Biológicas interpretamos estos nuevos hallazgos desde una perspectiva diametralmente opuesta, a partir de los descubrimiento que el Dr. Hamer formuló desde la década de 1980.
Veamos cuatro ejemplos —microbiota gástrica, microbiota colorrectal, microbiota intratumoral y microbiota e inmunoterapia— a partir de afirmaciones realizadas desde el paradigma oficial (PO) y de su redefinición desde las 5LB.
- Microbiota gástrica
Desde el PO: ciertas bacterias actúan como "promotoras del cáncer (oncomicrobios)". Por ejemplo, Helicobacter pylori en el estómago induce la inflamación crónica y altera la proteína p53 (un supresor de tumores), promoviendo el cáncer gástrico.
Desde las 5LB: en el SBS del ectodermo del estómago, Helicobacter pylori participa en la reparación del tejido durante la PCL. Lo hace gracias a su capacidad de disminuir la expresión de p53, proteína que mantiene frenados el ciclo y la división celular; de esta forma, permite que las células proliferen para reparar el tejido.
- Microbiota colorrectal
Desde el PO: En el colon, cepas de Escherichia coli producen una toxina llamada colibactina, que altera de forma directa la estabilidad del material genético en las células epiteliales del colon.
Desde las 5LB: las bacterias que expresan esta «toxina» (E. coli pks+) se detectan con una frecuencia significativamente elevada en la mucosa de pacientes con cáncer colorrectal (CCR). Se trata de un tejido endodérmico en el que E.coli es el principal microbionte asociado al SBS de colon y se encarga de degradar el tejido que creció durante la fase activa, una vez producida la conflictólisis.
- Microbiota intratumoral
Desde el PO: incluso se ha descubierto que los tumores tienen su propio microbioma intratumoral. Las bacterias y los hongos —como el género Malassezia en el cáncer de páncreas— viven dentro de las células tumorales y de las células inmunes, y modulan el ambiente tumoral para evadir las defensas del cuerpo.
Desde las 5LB: los microorganismos y sus secretomas modulan la función inmune mediante distintas vías de comunicación, entre ellas la comunicación célula a célula MAMPS-LTR y la mediada por citoquinas. Esta modulación indica en qué momento actuar: durante la fase activa del SBS, envía una señal de detención —lo que la MC interpreta como «evadir defensas»—; durante la PCL, envía la señal de actuar para la curación biológica del tumor.
- Microbiota e inmunidad
Desde el PO: la eficacia de la inmunoterapia, como los anticuerpos anti-PD-1, depende de la presencia de bacterias intestinales específicas, entre ellas Faecalibacterium prausnitzii y Akkermansia muciniphila. Estos microorganismos actúan como oncobióticos: entrenan a las células inmunes y reclutan linfocitos T hacia el microentorno tumoral para atacar las células malignas. Por eso, cuando faltan —por ejemplo, tras el uso de antibióticos de amplio espectro antes de la terapia— el sistema inmune carece del estímulo necesario y el tratamiento suele fallar. En pacientes sometidos a trasplantes de progenitores hematopoyéticos, una baja diversidad microbiana se asocia con una mortalidad del 52%, frente al 8% observado en quienes presentan una microbiota diversa y saludable.
Desde las 5LB: la microbiota interviene activamente en el sellado, la reconstrucción y la remodelación de los tejidos. El éxito de la PCL no depende de las células inmunes o de la microbiota por separado, sino de la acción conjunta de las células inmunes, la microbiota y las células del tejido.
En conjunto, estos ejemplos sostienen que la salud no es la ausencia de gérmenes, sino la presencia de eubiosis (equilibrio simbiótico). Desde la perspectiva de las 5LB, la función atribuida al "sistema" inmune es brindada por las células del sistema linfático en simbiosis con nuestra microbiota. En este marco, la causa de las enfermedades no se ubica en una falla de esa función, sino en un DHS. Por eso, mientras el PO interprete los efectos como causas y los explique desde una mirada bélica, no comprenderá las funciones que aquí se atribuyen a la inmunidad: homeostasis, restauración arquitectónica y adaptación.
El Dr Hamer nos lo mostró hace más de 40 años. Ahora es nuestro trabajo comprender los datos actuales, con los que no se hace más que generar campañas de miedo, desde su SENTIDO BIOLÓGICO REAL.

